Entrevista a la Dra. Marina López Ruiz
Psicóloga especializada en bienestar emocional y personalidad
1. Marina, en tu perfil mencionas que ayudas a las personas a conocerse mejor para lograr bienestar emocional. En casos como la fibromialgia, donde el cuerpo y la mente están tan conectados, ¿cómo puede el autoconocimiento ayudar a gestionar el dolor y el malestar emocional?
2. Dices que «si no tienes feeling con tu psicólogo, cambia». ¿Por qué es tan importante la conexión entre paciente y terapeuta, especialmente en procesos largos como el de una enfermedad crónica?
3. Trabajas desde un enfoque cognitivo-conductual. ¿Podrías explicarnos en qué consiste y cómo lo aplicas, por ejemplo, con personas que viven con dolor crónico?
El enfoque cognitivo-conductual se centra en identificar los pensamientos, emociones y conductas que influyen en cómo vivimos e interpretamos nuestras experiencias. Sobretodo me viene de la universidad, ya que es la corriente más explicada, así como la que más evidencias científicas tiene. Me gusta porque se puede empezar la terapia por los dos lados, es decir, tanto por el lado cognitivo (las cosas que piensas) como por el conductual (las cosas que haces). Vamos a pensar… Si cambias tu manera de pensar en relación al dolor crónico, por ejemplo piensas «jamás me voy a librar del dolor», es más probable que actúen en tu contra, siguiendo lo negativo de ese pensamiento. Si piensas «voy a aprender a manejar el dolor para que me limite lo mínimo», vas a actuar de forma diferente, y quizás más a tu favor. Esto es un ejemplo, rápido y simplificado de lo que podemos hacer en el terreno de las cogniciones, las creencias negativas y los supuestos sobre el dolor.
Por el otro lado, si la persona cambia la conducta, por ejemplo, se propone salir a caminar un rato, desde 5 minutos hasta 30, pero sin fallar, quizás esa persona comprueba que el pensamiento de «si camino cada día seguro que me voy a encontrar peor y con más dolor» lo ha a ir cambiando solo, ya que su propia conducta destruye ese pensamiento negativo. El objetivo no es negar el dolor, sino ampliar los recursos psicológicos para convivir con él de una manera más llevadera, con el foco en lo que se piensa y se hace, para así, también cambiar lo que se siente (las emociones).
4. Ofreces terapia online. ¿Qué ventajas encuentras en este formato para personas que, como quienes tienen fibromialgia, pueden tener días con poca energía o dificultad para desplazarse?
La terapia online facilita el acceso sin necesidad de desplazamientos, lo que puede ser muy importante para quienes tienen limitaciones físicas, dolor y/ o días con más fatiga. Además, permite crear un espacio seguro desde el propio hogar, lo que suele favorecer la continuidad y la adherencia al proceso terapéutico. El vínculo terapéutico se consigue igual, cosa que, como ya he dicho es un pilar en cualquier tratamiento, así que por ese lado me parece una opción estupenda. Ahora bien, vamos a ser fieles a lo que pienso, y le encuentro una desventaja, que si vives acompañado quizás no sientes esa privacidad y confidencialidad que sí consigues de forma presencial. Ahora bien, si la persona encuentra ese momento del día y esa ubicación adecuadas, entonces genial.
5. En tu experiencia, ¿qué tipo de trastornos o problemáticas emocionales suelen acompañar a personas con enfermedades crónicas como la fibromialgia, y cómo los abordas desde la terapia?
Desde mi experiencia trabajando con personas con enfermedades crónicas (Crohn, cáncer, artosis, espondilitis, y, por supuesto, fibromialgia y fatiga crónica) es común encontrar una gran variedad de sintomatología que fluctúa y que puede ser tan intensa que se pueda diagnosticar algún trastorno mental. Las problemáticas más frecuentes son ansiedad, tristeza o depresión, autoexigencia, responsabilidad, rigidez, sentimientos de incomprensión, aislamiento social, apoyo social inadecuado.
Desde la terapia trabajamos en validar esas emociones, la comprensión de su manera de funcionar, de la enfermedad que sufren, en desarrollar estrategias de afrontamiento y en fomentar la conexión con actividades y vínculos que aporten bienestar y sentido, aunque sea en pequeñas dosis. También es común encontrar dificultades en la comunicación entre la persona y el equipo médico que lleva su caso, así que habilidades sociales o de comunicación también es algo de lo que hablo mucho.
6. ¿Podrías compartir alguna estrategia o técnica sencilla que pueda ayudar a quienes conviven con dolor crónico y ansiedad, como ocurre en la fibromialgia?
Una técnica sencilla y útil es la respiración diafragmática, también llamada respiración abdominal o profunda. Seguro que la gente sabe de lo que hablo. Esta respiración consiste en inhalar llenando el abdomen en lugar del pecho, contrayendo el diafragma. Durante la inspiración, el diafragma desciende, permitiendo que los pulmones se expandan; al exhalar, se eleva para expulsar el aire. Cuando a alguien no le acaba de salir, le digo que es lo mismo que un suspiro, pero más lento.
Si tenéis mascotas y las observáis, veréis que antes de dormir definitivamente, lo hacen, suspiran para relajarse y dormir. Mis perras lo hacen y no solo durante la noche. En realidad, nuestro cuerpo de forma automática ya tiene sus recursos, pero a veces lo dejamos de lado. Dedicar unos minutos al día a observar la respiración puede conectar con el presente también, y ayuda a reducir la tensión muscular, la rumiación, la tensión arterial, los latidos… Es un ejercicio que puede parecer fácil, pero, como todo, necesita su entrenamiento para que ayude bien.
7. ¿Cómo integras las redes sociales en tu práctica profesional y qué tipo de contenido compartes para ayudar a las personas también fuera de consulta?
Las redes sociales son una vía para difundir información sobre psicología, sobre ejemplos de cómo trabajo, reflexiones, tareas o proyectos que tengo entre manos… Quiero que la psicología llegue a todo el mundo, ya que es un servicio necesario para muchas personas y demasiado caro, así que a través de las redes intento poner mi granito de arena. También, es un escaparate. Quien quiera trabajar conmigo puede ir ahí y ver cómo hablo, cómo me desenvuelvo, y si hay feeling (otra vez sale el vínculo por aquí) empezar a trabajar juntos. Si necesitan información, una derivación, o lo que sea, también puedo ser una fuente de información.
8. Has mencionado la frase «Todo cambia». ¿Cómo aplicas esta filosofía en tu trabajo terapéutico con personas que sienten que su situación no tiene salida?
Más que aplicarlo en la terapia, es una reflexión que comparto. ¿Eres capaz de decirme algo que no haya cambiado? Me lleva a trabajar la rigidez y la flexibilidad, las estrategias de afrontamiento pasadas y presentes, la capacidad de adaptación de las personas… Me ayuda a trabajar muchos aspectos. También es mi mantra, mi eslogan, mi leitmotiv, mi frase favorita y mi gran aprendizaje.
9. ¿Qué papel juega la exploración psicológica en tus sesiones y cómo ayuda a tus pacientes a comprender mejor lo que sienten?
Durante muchos años hice un trabajo constante en la exploración psicopatológica y la redacción del informe correspondiente. Esto me ha ido bien, para poder analizar mejor las características de la persona, para mejorar en la propia redacción de informes, en caso de que la persona lo necesite (procesos legales, incapacitación, bajas laborales, etc) y para poder explicar a la persona qué le pasa, que no es algo raro, que así se puede afinar mejor el tratamiento, y, a veces, dar sentido a las vivencias con una etiqueta diagnóstica para que la propia persona y/o los demás sepan que no es una invención, una exageración o algo que solo existe en el terreno mental.
10. ¿Cómo trabajas con personas que tienen dificultades para adaptarse a cambios o situaciones de estrés, algo muy común en quienes conviven con dolencias crónicas?
Trabajamos en flexibilizar pensamientos, en aprender a tolerar la incertidumbre y en desarrollar estrategias de autocuidado que amortigüen el impacto de los cambios. Poco a poco, la persona descubre que puede adaptarse incluso en circunstancias que no controla. Hablamos de la culpa, de las expectativas que tenía esa persona, de cómo era antes de su diagnóstico, de otros cambios y adaptaciones pasadas. A veces, la persona ya ha pasado por otras situaciones estrasantes y cambiantes, pero no ven las similitudes con la situación actual, y, ahí, también me centro, en que analicen si hay algún parecido, y si no lo ven, yo sugiero alguno y hablamos sobre ello.
11. ¿Podrías compartir algún caso (manteniendo la confidencialidad) que te haya marcado especialmente en tu carrera?
Recuerdo un caso de me lo derivó un compañero psicólogo, de un hombre de 27 años que durante más de 2 años estaba sufriendo dolor crónico en varios puntos de la espalda. Había puesto el dolor en el centro de su vida, había dejado hobbies, había tenido implicaciones en el trabajo, necesitando más teletrabajo, se estaba chequeando constantemente, se le había «acabado» el sentido del humor, había reducido interacciones sociales con familia y amigos y tenía el dolor como tema central de las conversaciones…
Hablamos de la parte física, de la parte mental, de cómo nos afectan las conductas de comprobación, en relación al dolor, de sus creencias distorsionadas o mitos (de hecho, había realizado la mayoría de conductas para cuidarse y jugarse a favor, cuando en realidad se jugaba en contra). Se entendió a sí mismo, entendió lo que yo le explicaba, lo fue poniendo en práctica, ya que estaba muy muy motivado por el cambio (no es lo más habitual ese nivel de motivación), se hicieron algunos retoques y listo.
Él lo fue generalizando a diferentes situaciones, diferentes ambientes y fue recuperando lo que dejó en su momento. Fue un proceso muy enriquecedor. Me acuerdo de él y me siento agradecida de haber visto esa evolución y muy contenta de que él hiciera esa evolución.
12. Para quienes están considerando iniciar terapia pero aún no se deciden, ¿qué les dirías para animarlos a dar el paso?
Les podría decir lo típico, que pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de valentía. Pero no tiraré de tópicos. Les diría que si quieren la solución mágica para su dolor, su ánimo bajo, sus problemas o su ansiedad, que por ahí no es. No hacemos magia. Diría que ir a terapia es ir a aprender. Quizás aprendes cosas que duelen, que liberan, que no te gustan, que te fortalecen, que no te acabas de creer… Si la persona quiere aprender ya tiene la motivación para concertar la primera visita.
Si quieren cuidarse desde la parte más real de su ser, que vayan a terapia. Si ven que solos no van a llegar a donde quieren que vayan a terapia. La terapia es un espacio para no sentirse solo en el proceso y para descubrir herramientas que quizá no sabías que tenías y algunas nuevas. Benjamin Franklin dijo: «Hay tres cosas que son extremadamente duras: el acero, el diamante y conocerse a uno mismo». La terapia cuesta y duele, claro, y te da opciones. El malestar sin tratar también cuesta y duele, ¿y te da opciones? Cada uno que escoja.
13. Muchas personas con fibromialgia conviven con dolor crónico y fatiga, lo que impacta también a nivel emocional. Desde tu experiencia como psicóloga, ¿qué papel puede jugar la terapia en el abordaje integral de esta condición?
La terapia psicológica es uno de los pilares más importantes. Luego está la terapia en relación al cuerpo (la parte física o médica) y luego el otro pilar es el mundo social (relaciones de amistad, familiares, laborales). Yo no entiendo un abordaje integral sin estos tres pilares. Además, que todas ellas se retroalimentan. Vamos a pensar: si quedo con mis amigos y me río, y comparto mis cosas ¿no voy a tener mejor estado de ánimo? Y si tengo mejor ánimo ¿no voy a reducir mis niveles de estrés, reduciendo los niveles de cortisol?
Así pues, una buena vida social baja los niveles de cortisol en el organismo. Y si cogemos otro ejemplo sucede de la misma manera: si tengo un estado de ánimo bajo, voy a estar menos motivada para hacer ejercicio o quedar con algún amigo, y va a ser más fácil que enfatice en ese ánimo negativo. Ninguno de los pilares sustituye al resto, sino que se necesita atención a los psicológico, lo biológico y lo social.
Y nada más, muchas gracias por la oportunidad de dejar mi huella en esta plataforma y en esta comunidad creciente de STOPFibro. Ojalá leer esta entrevista haya ayudado a alguien y para lo que necesitéis, aquí estoy.







