Hay historias que no se cuentan para dar pena, sino para dar sentido, para visibilizar y para acompañar.
La de Lidia es una de ellas.
Desde 2019 convive con fibromialgia grave, síndrome de fatiga crónica severa y otras patologías invisibles que han transformado por completo su vida. En esta entrevista, Lidia habla sin filtros del dolor constante, de la incomprensión médica y social, de la pérdida de la vida que conocía… pero también de la fortaleza, del aprendizaje forzado y de la importancia de no rendirse.
Un testimonio honesto, duro y profundamente humano que pone palabras a lo que viven miles de personas cada día y que nos recuerda algo esencial: cuando la salud falla, todo cambia.
Esta es su historia. Y merece ser escuchada.
1- ¿Cuándo y cómo descubriste que algo “tenía que cambiar” en tu vida respecto a tu salud?
En marzo de 2019 empecé con la sintomatología y desde entonces no sé lo que es vivir un día sin dolor. También padezco fatiga grave, disminución de la movilidad, alteraciones del sueño, problemas digestivos, deterioro cognitivo, ansiedad, depresión reactiva, migraña crónica, auras, paresias y más. Al tener afectación del sistema nervioso central, todo se ve afectado.
Desde ese día supe que mi salud se estaba viendo comprometida y desde entonces, aunque he aprendido a gestionar y tengo más recursos y más información, lo cierto es que cada vez se suman más problemas y se deteriora más mi salud. Espero que en algún momento la ciencia gracias a la investigación pueda darnos una cura o al menos mayor calidad de vida.
2- ¿Cuál fue el momento más difícil tras el diagnóstico y cómo lo afrontaste?
El diagnóstico supuso para mí un «alivio» en cuanto a que lo obtuve unos dos años después de empezar con la sintomatología. Me siento afortunada ya que hay personas que tardan hasta 8 y 10 años en ser diagnosticadas.
El alivio al que me refiero viene porque durante todo el primer año el trato por parte del personal sanitario fue en su mayoría un desastre, muy desagradable y me atrevería a decir de maltrato hacia mi persona. Acudimos a consultas, urgencias, tanto de la pública como de la privada y en todos sitios encontramos a médicos que como lo que tengo no aparece en las pruebas médicas convencionales, preferían pensar que me lo inventaba.
Después del primer año, ya a punto de derivarme a psicología/psiquiatría, lo indicaba en el propio informe médico, un neurólogo de urgencias nos escuchó, se paró y nos miró, nos atendió y determinó que no tenía ningún problema psicológico que causara esos síntomas y me ingresó.
Tras un año buscando respuestas y viendo que se le acababan las ideas, decidió remitirme para valoración a reumatología del hospital que me pertoca en Valencia. Desestimaron verme, aún sin diagnóstico, recibí una carta donde se me indicaba que me haría el seguimiento mi médico de cabecera. Es de locos pensar que un médico de familia puede abordar de forma adecuada enfermedades tan complejas, aunque quisieran, no podrían, de hecho las dos médicos de cabecera que he tenido hasta el día de hoy han sido y son geniales, quieren ayudarme y al no tener las herramientas ni conocimientos suficientes, se preocupan y ocupan de que reciba atención y ayuda de otros profesionales.
Precisamente con una de ellas, que me llevaba en ese momento, hablé de que me habían denegado verme en reumatología por posible fibromialgia y preparamos los papeles para solicitar valoración en otro hospital por libre elección. Tuve suerte y en el hospital de Dénia me aceptaron y fue precisamente el reumatólogo y especialista en aparato locomotor el Dr. Vicente Palop el que me diagnosticó de fibromialgia grave, síndrome de fatiga crónica severa y sensibilidad química múltiple, además de otras afecciones.
Por desgracia debo decir que esa unidad liderada por este gran profesional con conocimientos especializados, la cerraron hace meses por cambios en la gestión/dirección del hospital, dejándonos a todos los pacientes sin asistencia sanitaria. Actualmente me sigue llevando ese equipo médico en un hospital privado de Valencia (Hospital Imske) al que se pasaron tras cerrar la unidad de la pública.
Ahora una de las grandes problemáticas viene derivada de que en la sanidad pública no tengo la asistencia que tenía, ni el abordaje, además de que los protocolos de actuación muchas veces van en contra de las indicaciones que tengo del equipo de reumatólogos que me llevan actualmente (el Dr. Palop y la Dra. Roth). Hay recomendaciones y medicación que tengo contraindicada, que aunque viene descrito en los informes que presento, si entra en el protocolo que tienen que seguir, lo prescriben. Siempre consulto con el equipo que tiene mi plena confianza, pero a veces, si acudo a urgencias o me ingresan el tema de medicación es más complicado poderlo “discutir” y generalmente todo lo que me administran que se sale de lo que tengo pautado me provoca unos efectos secundarios terribles. De hecho hemos tenido que suspender varios tratamientos por este motivo.
3- ¿Cómo describirías un día “típico” cuando los síntomas son más intensos?
Dolor muy muy muy intenso y generalizado, fatiga extrema, problemas de equilibrio y coordinación, dificultad para hablar, apenas puedo pensar, ni comer, ni nada… Suelen ser días que tengo que pasar en cama, a oscuras y en silencio.
4- ¿Hay alguna rutina diaria o ritual que te ayude a mantener el ánimo o aliviar el dolor?
Tengo pautado tratamiento farmacológico y unas rutinas y hábitos. Además he realizado unos cursos de Mindfulness y Compasión avalados por la evidencia científica y todo lo que me ha enseñado Silvia Sanchis tiene un gran valor. Pero no hay rutinas, ni rituales, ni remedios mágicos. Se trata de reaprender y de reentrenar la mente-cuerpo. El abordaje tiene que ser multidisciplinar. La afectación del sistema nervioso, la inflamación, etc hacen que no sirva hacer solo una cosa. Y, por desgracia, hay muchos agentes no controlables externos que me afectan. Por ello intento poner todo de mi parte y controlar y regular todo lo que está en mi mano, aunque aún así el dolor siempre está.
5- ¿Cuál ha sido el apoyo más importante (persona, grupo, recurso) en este camino?
Por desgracia todo lo que no suma, es decir, lo que resta o lo que es prescindible, he tenido y tengo que eliminarlo de mi vida. Esto también incluye a personas. Además de que estas enfermedades afectan a todas las esferas de la vida que te puedas imaginar y ponen tu vida patas arriba, dejas de ser la que eras y dejas de poder hacer todo lo que hacías. Mi gran apoyo han sido y son mi pareja, mi suegra y mi cuñada, ellos son mis pilares fundamentales. Además mi hijo es motor. Ese pequeño entorno es el que me acompaña, me sostiene y me ayuda a seguir adelante.
6- ¿Qué emociones predominan en esos días de mayor malestar y cómo las gestionas?
La frustración es muy recurrente. Querer y no poder… estudié Comunicación Audiovisual, trabajé como locutora de radio mientras estudiaba, hice un máster en Espectáculos en Vivo, entré a trabajar en producción coordinando todo el material audiovisual, personal técnico y logística para conciertos, festivales y eventos… Además ayudaba a mi pareja, las cosas de la casa, tenía planes de futuro, aficiones… Todo eso se esfuma. Es inviable. Imposible. Y no siempre es fácil de gestionar.
Además de tener problemas con la ansiedad y altos-bajos con la depresión reactiva. La tristeza te invade por momentos, ver la luz al final del túnel a veces es complicado, pero dentro de todo procuro ser optimista.
Valoro mucho la vida, solo tenemos una y me ha tocado vivirla así.
7- ¿Has tenido que cambiar hábitos alimenticios, actividades físicas o tu forma de descansar?
He tenido que cambiar todo. Hasta la forma de vestir, de relacionarme, de vivir y de existir. Como decía anteriormente, estas enfermedades afectan a todas las esferas de la vida de una persona, por lo que tanto a lo personal, laboral, social, emocional, etc. absolutamente todo cambia.
8- ¿Existe alguna técnica alternativa o terapia que te haya dado buenos resultados (física, mental, emocional)?
No hay remedios mágicos, sí mucho trabajo personal y ayuda profesional. En la parte física puedo hacer realmente poco, pero intento cada día moverme lo máximo dentro de mis posibilidades porque tan malo es no moverme, como moverme en exceso. A nivel mental hay alti-bajos, se toca muy fondo, pero como decía amo la vida y doy gracias cada día por seguir aquí un día más. A nivel emocional es también muy complejo, pero procuro evitar lo negativo, por ejemplo no me puedo permitir el lujo de discutir porque me supone un agravamiento de síntomas y no me vale la pena. Los profesionales que he nombrado, tanto el Dr.Vicente Palop, como la Dra. Patricia Roth y la profesora de mindfulness Silvia me ayudan en este camino, largo, a veces muy difícil, pero hay que huir del “no hay nada que hacer” porque siempre hay algo que podemos hacer y poner de nuestra parte.
Al final todo es un aprendizaje y no hay milagros, la enfermedad no se va, los síntomas no desaparecen, pero se puede convivir de una forma más respetuosa y amable.
Además, vuelvo a sentirme muy afortunada, vivo en la naturaleza, con animales, ellos son muy distintos a las personas, tienen otros tiempos, se relacionan de forma diferente, la energía es más pura y tienen conductas de las que aprendo cada día.
Recuerdo cuando teníamos ovejas que por desgracia nos entró por la noche algo que las atacó, a una de ellas le lastimó las dos patas delanteras y desde ese momento caminó de rodillas. Pensábamos que no sobreviviría, además estaba embarazada, pero le dimos un tiempo y sorpresa: nunca volvió a caminar con normalidad, se desplazaba siempre apoyando las dos rodillas delanteras, parió a dos crías, las amamantó a ambas y cuando empezaron a comer, murió. Me acuerdo de ella, de su fortaleza, de su instinto, casi todos los días. Y procuro siempre priorizar, centrarme en lo importante y buscar una forma de hacerlo, si puedo, con ayuda, con ingenio o con imaginación, todo es válido menos rendirse.
9- ¿Qué consejo le darías a alguien recién diagnosticado con fibromialgia?
Creo que de todas las preguntas esta es la más complicada… no creo que pueda dar un consejo, sí decir que no están solas ni solos.
En su mayoría somos mujeres, pero también hay hombres, niños y jóvenes… y es fácil sentirse aislado, muchas veces frustrado, derrotado, sin salida, hay personas que desaparecen de nuestras vidas y en otros casos desaparecemos nosotros de la vida de otros, es fácil que se sientan incomprendidos.
Y que para cualquier cosa creé mi cuenta de Instagram: @algotienequecambiarya donde además de visibilizar las enfermedades invisibles estamos creando una comunidad muy bonita, de apoyo, escucha, no juicio y acompañamiento. Estáis todos invitados a uniros.
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10- ¿Cómo explicas a quienes no te conocen lo que es vivir con fibromialgia?
Imagina por un momento un día en tu vida donde el cuerpo te dolió, de forma intensa y casi insoportable, donde además no respondía como tú querías por sensación de agotamiento o malestar. Tal vez a otras personas les ayude imaginar cuando tuvieron un gripazo tremendo, con fiebre alta, cómo no podían salir de la cama, les dolía todo, la cabeza no funcionaba, apenas se podían mover… Ese es mi día a día.
11- ¿Has sentido incomprensión por parte de tu entorno? ¿Cómo lo manejas?
Sí, muchas veces. Al principio mal, ahora algo mejor, pero siempre duele. De hecho hay personas que se quedan por el camino que forman parte del entorno más cercano y esa espinita siempre está ahí.
Por otro lado agradezco, valoro y defiendo a las personas que sí se han quedado a mi lado, que han tenido también que reaprender conmigo y entender mi nueva realidad, diciendo adiós a mi anterior yo y abrazando la nueva persona enferma que soy. No tiene que ser sencillo y mi pareja, mi suegra y mi cuñada lo han conseguido.
También es increíble como los niños si se trata sin mentiras, se muestra con respeto y se explica, son capaces de entender, asimilar y responder de forma tan genial a una realidad tan compleja, como en mi caso, de ser madre enferma. Mi peque de 4 años me ha demostrado que los niños son capaces (a veces mucho mejor que los mayores) de hacer una inclusión real y natural.
Siempre digo que quien te quiere bien, va a poder entender.
12- ¿Hay algo que cambiarías en tu experiencia con el sistema de salud (médicos, acceso, tiempo)?
Por supuesto, el sistema actual de salud nos deja en muchas ocasiones completamente abandonados.
No puede ser que el departamento de reumatología del hospital que me pertoca no quisiera ni verme, aún cuando no tenía diagnóstico y los síntomas indicaban una posible fibromialgia y otros síndromes afines, además de tener limitaciones importantes ya que desde 2019 no he podido volver a trabajar ni he podido llevar una vida normal.
También lo pasé muy mal el primer año, ir a consulta o a urgencias era volver peor, tanto por complicación de síntomas (por horas de espera, ruidos, luces, mal manejo, etc) como mental y anímicamente (cuando te dicen que todo está en tu cabeza y que te lo estás inventando te coloca en una tesitura compleja y derrota a cualquiera).
13- ¿Qué ha cambiado dentro de ti (mentalidad, prioridades) desde que convives con esta condición?
Absolutamente todo. Realmente me cuesta reconocerme, he tenido que reconstruirme aceptando mi realidad de persona enferma con las limitaciones que actualmente tengo.
Ya no puedo trabajar, ni estudiar, mentalmente y físicamente me es imposible. Durante 6 años fui incapaz de leer un libro, a mediados de 2025 logré leer el primero y luego un segundo. Actualmente vuelvo a no poder leer nada, no consigo concentrarme ni retener un mínimo de información que me permita la comprensión. Y hablo de libros sencillos.
Físicamente tampoco puedo desarrollar actividades que antes sí era capaz, tanto laboralmente como aficiones. Mis relaciones personales también se han visto afectadas.
Lo que sí he aprendido es lo verdaderamente importante.
Las prioridades y lo que de verdad tiene valor.
Creo que esto lo aprendemos a la fuerza muchas personas que transitamos la enfermedad. Es algo que nos une, me ha pasado con personas enfermas o con familiares enfermos, hablas y te entiendes, te miras y te comprendes, te abrazas y sostienes. Es difícil de explicar, pero es como un hilo invisible que nos une. Se dice que cuando tienes salud tienes muchos problemas y cuando no tienes salud, solo uno. Es una gran verdad. Tu mayor problema es la falta de salud.
14- ¿Qué pequeños logros diarios valoras más ahora que antes parecían insignificantes?
Cosas muy muy simples como poderme levantar de la cama. Desayunar con mi hijo. Poder hablar con mi pareja de cómo le ha ido el día. Hacer un pequeño dibujo con mi hijo. Poder salir y notar el aire y el sol.
Puede parecer de locos, pero es la realidad.
15- ¿Te motiva o te reconforta compartir tu historia y experiencias con otros pacientes? ¿Por qué?
Sí y por varios motivos.
Compartir mi historia es contar al mundo lo que vivo y darle voz a lo que vivimos las personas con enfermedades invisibles, que realmente no lo son, porque los síntomas son sobradamente visibles.
Mis experiencias, tanto las malas como las buenas, creo que pueden ayudar a otras personas, de hecho muchas me escriben a través de Instagram y nos sentimos menos solos, más comprendidos, compartimos experiencias, básicamente nos sentimos escuchados.
Y sobre todo, también denuncio las injusticias de un sistema que nos ningunea, miente de forma impune y no atiende a las necesidades de sus ciudadanos enfermos. En 2027 tendré el segundo juicio, a día de hoy el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) sigue diciendo que soy “Apta” para trabajar en mi puesto, un trabajo del que me despidieron por ineptitud sobrevenida tras agotar la incapacidad temporal y tras valorarme un perito que determinó “No apta”. Resulta que el mismo papel que sirve para un despido procedente, no es válido para el INSS. Tampoco lo son los informes de la sanidad pública donde de forma textual se indican mis síntomas, mis limitaciones y mi incapacidad para desarrollar cualquier tipo de trabajo ni llevar una vida normal.
Ojalá pudiese volver a trabajar, pero por desgracia no puedo, no me cabe en la cabeza que se pueda pensar que es que “no se quiere trabajar” cuando he estudiado, me he formado y trabajaba en algo que me apasionaba cuando la enfermedad llegó. No puede ser que el sistema tenga unas ayudas que luego no reconoce aunque se cumplan los requisitos para ello. La lucha contra las instituciones y administraciones es agotadora.
16- Cuando tienes un día de crisis, ¿qué haces para cuidarte emocionalmente?
De nuevo una pregunta complicada. Respiro mucho, intento no catastrofizar, aceptar el momento presente y transitarlo lo más amablemente posible.
Aunque emocionalmente siempre afecta.
17- ¿Qué esperanzas, proyectos o sueños tienes de cara al futuro, a pesar de los retos?
Lograr más inversión en investigación y que verdaderamente la salud sea lo primero.
Que el sistema cambie y atienda a sus ciudadanos enfermos de forma real, justa y honesta.
Una inclusión real de las personas con discapacidad.
18- En tus publicaciones de Instagram sueles compartir mensajes positivos y de cambio, ¿qué te inspira a transmitir esa energía a los demás?
También comparto dificultades, síntomas limitantes y, por ejemplo, injusticias que he vivido y sigo viviendo con el sistema… pero también existe esa otra parte, que creo que nace de mi optimismo, de amar la vida por encima de todo y de la creencia de que siempre hay algo que se puede hacer.
Por mínimo que sea, una pequeña transformación puede suponer un gran cambio para uno mismo.
De nada sirve victimizarse, ponerse más peso sobre los hombros, más tristeza, más problemas…ya tenemos suficiente con lo que la enfermedad nos ha arrebatado y con lo que la situación del sistema sanitario y administrativo actual nos hace padecer, como para además ser nuestros enemigos.
Al final es encontrar en uno mismo el amigo que todos llevamos dentro.
19- ¿Qué reacciones o comentarios recibes de tus seguidores y cómo te ayudan en tu propio camino con la fibromialgia?
De todo tipo, sobre todo de comprensión, me explican sus casos y de agradecimiento. Es algo que me sorprende y me llena muchísimo el cómo y el porqué me dan las gracias. Me dan fuerzas para seguir con la enfermedad y en redes mostrando lo que vivimos y denunciando todas las injusticias que sufrimos.
20- ¿Cómo eliges los temas o reflexiones que compartes en redes sociales? ¿Son experiencias personales o también parte de lo que aprendes de otros?
Suelen ser experiencias personales, ya que en las enfermedades invisibles, aunque hay síntomas y patrones que se repiten, cada caso puede ser diferente, ya que por ejemplo por tipos de enfermedades que se padecen a la vez, lo que sirve para una persona puede no servir para otra. Por eso procuro mostrar y explicar bajo mi experiencia.
También comparto cosas de otros que me parecen interesantes, tanto para informarse como para reflexionar.
En general, los temas y reflexiones van apareciendo según lo que vivo de forma natural, es algo que intento respetar, comunicar de forma honesta y real.
Gracias por darme voz.
Lidia @algotienequecambiarya
https://www.instagram.com/algotienequecambiarya/
El relato de Lidia no es solo una entrevista, es una llamada a la conciencia. A la empatía. A la responsabilidad de un sistema que aún da la espalda a demasiadas personas con enfermedades invisibles.
Su forma de mirar la vida, incluso desde el dolor, nos recuerda que resistir también es un acto de valentía. Que seguir adelante no siempre significa avanzar rápido, sino seguir estando, incluso en los días más oscuros. Y que compartir la propia historia puede convertirse en refugio para otros.
Si algo deja claro este testimonio es que la fibromialgia no es una elección, ni una excusa, ni algo “que esté en la cabeza”. Es una realidad que necesita comprensión, investigación, justicia y humanidad.
Gracias, Lidia, por tu voz, por tu honestidad y por recordarnos que rendirse no es una opción, incluso cuando todo duele.







