Entrevista a Ignacio Navarro, fisioterapeuta y osteópata especializado en el tratamiento del dolor
En StopFibromialgia nos encanta conocer a profesionales que trabajan desde la empatía, la cercanía y el conocimiento profundo del cuerpo. Hoy hablamos con Ignacio Navarro, fisioterapeuta y osteópata con una larga trayectoria ayudando a personas que conviven con dolor crónico, problemas musculares y emocionales asociados.
Desde su centro, Nacho Navarro Fisioterapia, combina distintas herramientas terapéuticas —como la osteopatía, el pilates máquina o el coaching nutricional— para ofrecer un enfoque global que va más allá del síntoma.
Queremos conocer un poco más su forma de trabajar y qué puede aportar a las personas que viven con fibromialgia o síndromes de sensibilización central.
1.- ¿Cómo surgió tu vocación para dedicarte a la fisioterapia y la osteopatía?
Desde siempre he tenido vocación sanitaria. No exactamente hacia la fisioterapia, pues era una disciplina muy desconocida para mí, pero desde niño quería ser médico y poder ayudar a otras personas a mejorar su vida. Acabé en fisioterapia un poco de casualidad y, dentro de ella, la osteopatía fue la que llenó mis expectativas sobre cómo ayudar a la gente.
2.- ¿Qué te llevó a incluir en tu centro terapias como el pilates máquina y el coaching nutricional?
Creo muchísimo en los tratamientos multidisciplinares e integradores. Para los pacientes es mucho más enriquecedor que varios profesionales intervengan sobre su patología y ayuden a mejorar su vida. Además, con el nivel de conocimiento y especialización que tenemos hoy en día en cualquier ámbito, pensar que puedes manejar tú solo todos los condicionantes que llevan a un paciente a un estado determinado de patología, sin tener una red —no solo en tu centro, sino también fuera— de otros profesionales con los que trabajar codo con codo mediante derivaciones, es de una osadía tremenda.
3.- Cuando una persona con fibromialgia llega a tu consulta, ¿cuál es el primer paso que recomiendas?
Lo primero que hacemos, no solo con alguien que tenga fibromialgia, es realizar una entrevista al paciente para poder conocerlo, fundamentalmente en lo que al historial médico se refiere. Aunque también es importante para nosotros tener información sobre pasatiempos, actividades, expectativas sobre el tratamiento y los posibles cambios de hábitos de vida que esté dispuesto a realizar.
4.- ¿Cuáles son los errores más comunes que cometen los pacientes crónicos al hablar de su dolor?
No creo que cometan errores; el dolor es una experiencia y, como tal, cada persona tiene una vivencia diferente y así la expresa. Si afinamos un poco, las personas que sufren dolor crónico tienden al catastrofismo y, con ayuda nuestra o psicológica, hay que intentar sacarlas de ese catastrofismo para evitar caer en otro tipo de patologías.
5.- En tu experiencia, ¿qué papel juega la nutrición en la gestión del dolor de fibromialgia o síndromes similares?
Es importantísimo, y le damos poca publicidad. Se ha demostrado que las intervenciones nutricionales tienen efecto en el control del dolor y que mejorar las comorbilidades digestivas —muy comunes en estas pacientes— también mejora la percepción del dolor. Por tanto, se hace imprescindible actuar sobre esa situación.
6.- ¿Puedes explicarnos de forma sencilla qué diferencia hay entre fisioterapia “normal” y la osteopatía que ofreces?
Para mí no la hay. Hay fisioterapeutas que se van especializando en diferentes metodologías: terapia manual, ejercicio terapéutico, técnicas invasivas… todas con resultados magníficos. En mi caso, me especialicé en osteopatía, que no deja de ser una metodología de diagnóstico y abordaje manual de los pacientes. Además, una crítica que hubo hace unos años respecto a su base científica está siendo resuelta.
7.- ¿Qué ejercicios o movimientos suelen funcionar bien para personas con dolor generalizado o sensibilización central?
Aquellos que no generan dolor y que se parecen a actividades de la vida diaria. No hay que volverse loco pensando ejercicios tremendamente complejos. Movimientos simples, reconocibles para la persona y con un nivel de intensidad que les resulte agradable.
8.- ¿Cómo abordas el tratamiento de personas cuyos síntomas varían mucho de un día a otro?
Abordando la causa y no tanto los síntomas. En el caso de la fibromialgia, sabemos que es un síndrome de sensibilización central con múltiples comorbilidades. Hay que tratar esa sensibilización y dichas comorbilidades, no tanto si un día duele el codo o la rodilla. Además, hay que explicar al paciente que puede tener una evolución en dientes de sierra: habrá días buenos, días menos buenos y momentos de incertidumbre. Los resultados deben evaluarse a medio/largo plazo.
9.- ¿Qué importancia le das al diagnóstico en las dolencias crónicas frente al alivio rápido del síntoma?
Toda. Aunque debemos ser conscientes de que para la mayoría de los pacientes lo importante es lo segundo. Por eso necesitamos un punto medio: lo fundamental es el diagnóstico, para saber a qué apuntar, pero para “enganchar” al paciente y que confíe en nosotros debemos ofrecer cierto alivio rápido de algún síntoma que le preocupe.
10.- En tu centro dices: “Toda recuperación comienza por un buen diagnóstico”. ¿Qué implica eso concretamente para alguien con fibromialgia?
El paciente con fibromialgia suele venir ya con un diagnóstico médico afianzado, incluido el de sus comorbilidades. Es importante enseñarle la relación entre unas patologías y otras, y cómo todas ellas afectan al dolor que siente. A partir de ahí se plantea un tratamiento a medio/largo plazo. Nos encontramos habitualmente con mucha resistencia por parte de los pacientes en cuanto a los cambios de hábitos de vida que necesitan sus patologías.
11.- ¿Qué factores de estilo de vida suelen acompañar a los problemas de dolor crónico y qué sugerencias das?
Suele haber problemas de insomnio, de gestión del estrés, problemas digestivos, malos hábitos alimenticios y de actividad física. Proponemos un trabajo multidisciplinar: fisioterapeuta, psicólogo, preparador físico, nutricionista, médico especialista en anestesiología, médico de atención primaria, especialista digestivo… cada uno aporta parte del tratamiento. Los problemas principales suelen ser dos: el económico —muchos servicios son privados— y el psicológico —la resistencia a cambiar—. Somos muy francos y, a veces, algo duros: si el paciente no quiere cambiar, los profesionales no servimos de nada.
12.- ¿Cuál es tu protocolo cuando notas que un paciente está “estancado” y no evoluciona como esperabas?
Lo primero es hablar con el paciente y preguntarle por qué cree que le sucede. La mayoría de las veces lo tienen claro. Si no, o si su idea no concuerda con la evolución, ajustamos tratamientos, cargas, dietas… En resumen, damos un pequeño rodeo para poder seguir avanzando.
13.- ¿En qué casos recomiendas combinar terapias como pilates o ejercicio terapéutico con la fisioterapia/osteopatía?
En todos. La actividad en camilla y en sala de entrenamiento tiene que ir siempre de la mano, tanto en pacientes agudos como crónicos.
14.- ¿Cómo adaptas los tratamientos cuando el paciente es muy sensible al dolor o tiene mucha fatiga?
Haciendo menos cosas. Si pensamos aplicar cuatro técnicas, quizá dividimos la sesión en dos y realizamos dos y dos. En tratamiento activo, menos series, menos repeticiones, más tiempo de pausa. Hay que evitar generar miedo o más sensibilización.
15.- ¿Qué recomendaciones simples darías para que puedan “preparar” una sesión contigo?
Algo tan simple como reunir los informes médicos que tengan. Tener claro qué medicación toman, cómo y por qué. Preparar la sesión sabiendo qué quieren contar y qué no aporta nada. Y lo más importante: venir dispuestos a cambiar su estilo de vida y a ser sinceros con nosotros y consigo mismos.
16.- ¿Qué rol tiene la constancia del paciente en los tratamientos?
Lo es todo. Ellos son los responsables de su salud. Muchas veces aparece la idea de “he ido al fisio y no me ha curado”, y no funciona así. El fisio no te va a curar: te vas a curar tú, siguiendo los consejos de todos los profesionales implicados.
17.- ¿Qué mitos sobre la fisioterapia y el dolor crónico te gustaría desmontar?
Que “dolor crónico” significa “dolor para siempre”. No es así. Significa dolor de larga evolución, no eterno. Es importante entenderlo para no tirar la toalla.
18.- ¿Qué consejos darías a quien está en un momento bajo por fatiga, dolor o incertidumbre?
Que se ponga en manos de un buen psicólogo que entienda los procesos de sensibilización. Como hemos dicho, la evolución es en dientes de sierra; habrá momentos bajos que hay que remontar, con ánimo y con ayuda profesional.
19.- ¿Cómo ves el futuro de la fisioterapia para el dolor crónico y qué innovaciones crees que pueden aportar más?
Creo que desde la Universidad de Sevilla, con el estudio que hemos hecho bloqueando el nervio frénico, hemos abierto una puerta nueva al tratamiento del dolor actuando sobre los nervios que vehiculizan la sensibilidad visceral mediante neuromodulación. Hay estudios que muestran mejoras al tratar comorbilidades psiquiátricas o médicas, otros sobre actividad física, realidad virtual, campos magnéticos, cámaras hiperbáricas… Queda mucho por estudiar y mucho por hacer. Falta inversión y falta divulgar todo lo que podemos ofrecer los distintos profesionales, siempre desde la honradez.
Agradecemos a Ignacio su tiempo y su forma tan humana de entender la fisioterapia. En un momento en que cada vez más personas buscan soluciones integrales y no solo “parches” para el dolor, su enfoque global y respetuoso con el cuerpo se convierte en una inspiración.
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Y recuerda: la fibromialgia no te define —con la información adecuada y un buen acompañamiento profesional, el bienestar es posible paso a paso.







