Vamos a charlar con Rosario Martín, de Pilates Estudio Clásico

En un mundo donde el ritmo acelerado y el estrés parecen imponerse sobre todo lo demás, encontrar espacios que nos ayuden a reconectar con nuestro cuerpo y con nosotros mismos es más necesario que nunca.

En esta entrevista hablamos con la fundadora de Pilates Estudio Clásico, una apasionada del movimiento consciente que, tras más de una década trabajando en el ámbito escénico, encontró en el Pilates clásico no solo una nueva vocación, sino una filosofía de vida.

Nos cuenta cómo fue ese cambio, qué hace único al método original de Joseph Pilates, y cómo este puede ayudarnos a ganar fuerza, movilidad y bienestar real a cualquier edad o condición física.

 

1. Cuéntanos un poco sobre ti. ¿Cómo empezó tu camino en el mundo del Pilates?

Bueno de manera profesional me dedico a ello desde hace algo más de 6 años, pero lo venía practicando desde mucho tiempo atrás. Durante más de 10 años he sido iluminadora de espacios escénicos hasta que quise cambiar los escenarios y, alentada por mi profesor de aquel momento, me decanté por formarme como instructora del método clásico de pilates.

2. ¿Qué te motivó a abrir Pilates Estudio Clásico y cuál dirías que es su filosofía?

Después de certificarme he trabajado, en mi ciudad natal Sevilla, en varios estudios. Esto me dio mucha visión periférica, más allá de dar clase, sobre los enfoques y maneras de llevar un negocio como este. De ahí, simplemente de manera natural, una va visualizando, fantaseando sobre su ideal, sobre la posibilidad algún día de abrir mi propio estudio. Hasta que se dio la oportunidad y no me lo pensé.

La filosofía que encuentras es mi estudio se centra en el autoconocimiento del cuerpo y su movilidad. Mi única intención es que la gente salga de clase sintiéndose mas engrasada, más móvil, más ágil, más dueña de su cuerpo y con menos dolor.

3. En tu estudio seguís el método clásico. Para quien no lo conozca, ¿qué lo diferencia del resto de estilos de Pilates?

El método clásico respeta las enseñanzas del creador, Joseph Pilates, tal y como las dejó. Al final, si este método sigue funcionando a día de hoy es porque en su origen ya fue diseñado, estudiado y probado de manera magistral. El método Pilates tiene un sentido, una lógica y unas líneas de trabajo concretas que ayudan a avanzar un cuerpo según sus debilidades buscando una armonía física y mental. No son listados de ejercicios al zar. Debe tratarse cada cuerpo como lo que es, único con características específicas. No hay dos cuerpos iguales por lo que no se imparten clases generales.

4. ¿Qué tipo de personas suelen venir a vuestras clases? ¿Hay un perfil que se repita o es muy variado?

Las personas que más recurren a entrenamientos personales e individuales son aquellas que ya cuentan con alguna patología, salen de alguna lesión o necesitan especial cuidado. Muchas de estas personas se acercan al estudio por recomendación médica, para aliviar dolores y sentir más autonomía en edades avanzadas. También tengo a personas jóvenes sin problemas que vienen para trabajar el cuerpo de manera global, que saben que mejor prevenir que curar y recurren a este método buscando un acondicionamiento que les mantenga el cuerpo flexible y fuerte.

5. El movimiento es salud, pero no todos los ejercicios son adecuados para todo el mundo. ¿Cómo adaptáis las sesiones a las necesidades individuales?

Esa justamente es la magia del método pilates. El pilates es una herramienta, es un método que se adapta a cualquier cuerpo, por eso es universal. Partimos desde un punto concreto, pero siempre buscando avanzar. Por ejemplo, tenemos un ejercicio de alto nivel que seguramente un señor de 68 años, con hernias discales, operación de rodilla, muy poca flexibilidad y cervicalgia no pueda realizar, ¿elimino y limito, por tanto, el desarrollo corporal de esta persona? No, de ninguna manera. Se adapta.

Ese movimiento de alta intensidad se puede segmentar y reducir para que cualquier persona lo realice. Siempre vamos a trabajar con todos los movimientos disponibles que nos ofrece el cuerpo humano, buscando a su vez los mayores rangos posibles de dichos movimientos, eso sí, obviamente adaptando dicha lógica de trabajo al cuerpo que tenemos delante.

6. En distintos centros se suelen ofrecer tanto clases con máquinas como en suelo. ¿Cuál recomendarías a alguien que empieza desde cero?

Esto es algo generalizado e indica una falta total de conocimiento sobre el método. No hay tal cosa como pilates máquina y pilates suelo. El método fue diseñado para trabajar ambas cosas. Unas te llevan a otras. Me explico. Los aparatos nos hacen trabajar con resistencias, con muelles que nos ayudan a descubrir nuestras conexiones musculares al movernos y a ganar fuerza. Esa fuerza luego será indispensable para trabajar el matwork (suelo) ya que mover el cuerpo sin apoyos, sin sujeciones, solo contra la gravedad es muchísimo más intenso y profundo. No se puede entender una cosa sin la otra. Quien separa el método en dos, como si de dos disciplinas distintas se tratara, estará ofreciendo clases de movimiento, pero de ninguna manera pilates.

7. ¿Qué le dirías a alguien que siente curiosidad por el Pilates, pero aún no se ha animado a probarlo?

Pues que lo pruebe. Mi primer consejo es que se informe previamente para tener una idea certera sobre qué es el método pilates y luego poder hacer una búsqueda y discernir dónde puede encontrar, realmente, este método bien aplicado. He llegado a ver reclamos como Pilates acuático, Pilates aéreo, Pilates post-covid… En fin, una infinidad de mutaciones que solo buscan aprovechar el interés generalizado de la población por esta disciplina pero que no están ni cerca de entender ni aplicar la metodología que hay detrás del pilates clásico. Una pena.

8. Vivimos muy rápido y con mucho estrés. ¿Cómo puede el Pilates ayudarnos a frenar un poco y reconectar con el cuerpo?

Pues es algo que viene dado ya con el propio entrenamiento. En el pilates, aunque un ejercicio esté enfocado, por ejemplo, al trabajo de los pies, todo el cuerpo está conectado. Esa consciencia de todo tu cuerpo a la hora de realizar un movimiento, hace que tu mente solo esté pensando en el presente, es tu cuerpo de manera exclusiva ahí y ahora. Si no estas conectando mente y cuerpo a la hora de moverte en clase, la información, el conocimiento sobre tu cuerpo que puedes ganar, lo pierdes. No puedes tener plena atención a dos cosas, así que, si estás a lo que la instructora te dice, de ninguna manera puedes estar a otras cosas.  No desconectas, solo prestas atención a tu cuerpo y eso ya te frena el ritmo que traigas de casa.

9. ¿Hay alguna historia de transformación o mejora que te haya marcado especialmente como profesional?

Bueno, he visto como disminuía el nivel de osteoporosis de alumnas en densitometrías anuales. Como espaldas encorvadas de dentistas se enderezaban y desaparecían sus dolores. Como vértebras con hernias no dan síntomas de dolor ni ciáticas por la descompresión que sus espaldas experimentan con el entrenamiento…

En general, toda persona que mantenga la disciplina, la constancia, (ojo y esto es algo fundamental para ver resultados) y exprima su cuerpo en cada sesión, ve transformación.

10. En vuestro estudio dais mucha importancia a la formación continua. ¿Qué valor tiene para ti seguir aprendiendo y enseñando a otros?

Es algo fundamental que compartimos todas y todos los instructores del método clásico. Nutrirnos unas de otras, no solo en continua formación, si no recibir e impartir clase entre instructoras, seguir asistiendo a convenciones, seminarios, escuchar a profesionales que llevan más años en esto que tú. Todo eso hace que seamos mejores profesoras.

11. ¿Cuáles son los errores más comunes que ves en las personas que empiezan a practicar Pilates, y cómo los corregís?

Algo que ocurre a veces, pero no con mucha frecuencia, es la creencia de que solo con venir a clase ya estaría todo hecho. En clase hay que esforzarse, hay que sudar, hay que buscar cada vez un poquito más. Esto no tiene que ser un continuo in crescendo, no todos los días estamos igual de descansados o motivados, pero sí tiene que ser la actitud que predomine. Es algo que hablo con mis clientes, yo estoy aquí para guiarte, pero el trabajo, el esfuerzo y la voluntad que le pongas depende de ti y en función de todo eso, el trabajo tendrá mas o menos efecto en tu mejoría. El compromiso es con uno mismo.

12. Cada vez más personas con fibromialgia se interesan por el Pilates. ¿Qué experiencia tienes con esta dolencia y cómo la abordas en tus clases?

Es un tema delicado. Las personas que están diagnosticadas de fibromialgia, por norma general, están bajas de ánimo. Vivir con dolor y sin respuestas médicas afecta muchísimo emocionalmente. Tener la incertidumbre de cómo será hoy tu día, si te incapacitará hoy o no, es duro, muy duro. Y así, básicamente, enfocamos el trabajo diario con estas personas. Según vengan. Si hoy vienes con menos dolor y poder trabajar un poquito mas intenso, pues vamos hasta donde el cuerpo nos permita.

Pero es un trabajo muy del día a día. Yo personalmente, intento que tengan muy presente que tres sesiones estupendas no dan por hecho que la cuarta lo vaya a ser. Que, si hemos podido trabajar esos tres días sin dolor, pues maravilloso pero que, si a la siguiente clase se puede hacer solo la mitad, pues se hace solo eso. No luchar contra tu cuerpo, no enfadarte, si no aceptar que no todos los días estarás igual.

No es tarea sencilla, no quiero dar esa impresión con mis palabras, pero si intento “normalizar” que es una enfermedad complicada, inestable, y que hay que intentar entenderla y convivir con ella. He visto mejores resultados en personas que aceptan esto con mejor actitud que aquellas que se resisten a la aceptación. Pero también es algo que funciona a la inversa, el cómo sentirse fuerte, con control sobre su cuerpo, capaz de hacer cosas que no creías, modela y levanta el ánimo y con ello, la sensación de dolor disminuye.

El movimiento, sana.

Tras escuchar a Rosario…

queda claro que el Pilates clásico es mucho más que una rutina de ejercicios: es una herramienta de transformación física y emocional, de escucha y respeto hacia el propio cuerpo.

Ya sea por recomendación médica, por el deseo de aliviar un dolor crónico o simplemente por cuidarse de forma más consciente, quienes pasan por su estudio no solo encuentran un espacio de entrenamiento, sino un lugar donde el compromiso, la atención al detalle y el acompañamiento individual marcan la diferencia.

En tiempos de inmediatez, su enfoque nos recuerda que el verdadero cambio llega con constancia, presencia y, sobre todo, con ganas de sentirse mejor.

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