Libro «Libérate del Dolor»: 7 Claves para superar el dolor crónico y aumentar tu energía
Hoy nos acompaña el Dr. Francisco Leal, profesional de la salud y autor de «Libérate del dolor». Fruto de años de experiencia en consulta, Francisco ha volcado en esta obra un enfoque integrativo que combina la vanguardia de la neurociencia del dolor con el impacto del estilo de vida: desde el ritmo circadiano y la biología mitocondrial hasta la gestión del estrés y la reconexión humana.
Acompañanos en esta conversación donde descubriremos cómo reprogramar el algoritmo del dolor, recuperar la energía desde nuestras ‘baterías’ celulares y encender la farmacia interna que todos llevamos dentro.
- Francisco, felicidades por el lanzamiento. ¿Qué fue lo que te impulsó a plasmar tu experiencia en *»Libérate del dolor»* y qué significa exactamente ese *»aumentar»* en el contexto de la calidad de vida de alguien con fibromialgia?
Mis pacientes y estudiantes me pedían que reuniera en un solo sitio todo el conocimiento que les trasmitía en la consulta. El libro Libérate del Dolor es la evolución de una forma de enfocar a los pacientes que empieza con la educación y la promoción de salud. Durante años he reunido un material que entregaba a mis pacientes del estilo de listas de recomendaciones para el sueño, manejo estrés, alimentación etc. Con el llené dos carpetas cuyo contenido he subido a una página web y finalmente ha tomado forma de libro.
- En el libro introduces conceptos muy potentes sobre la neurociencia del dolor. ¿Cómo le explicas a un paciente que su dolor es completamente real y físico, pero que la clave para apagarlo está en reprogramar el «algoritmo» de su cerebro?
Con analogías. El ejemplo del miembro fantasma es muy potente. Es un dolor real cien por cien donde se ve claro que el dolor se produce siempre en el sistema nervioso no el tejido dañado. En este caso se siente dolor en un miembro que no existe, pero el dolor es real. En la fibromialgia no se ve tan claro pero el mecanismo es el mismo.
Muchos de nuestros lectores viven atrapados en un estado de alerta constante. ¿Cómo podemos activar de forma práctica el sistema nervioso vago en el día a día para frenar esa respuesta de «ataca o huye»?
No creerías la cantidad de recursos que hay para activar el sistema parasimpático: estimulando el vago con respiración, ejercicios, masticando, cantando, con diapasones o incluso con un estimulador vagal; pero todas son una ayudas. Si no vamos al problema de fondo que produce tu hipervigilancia los síntomas volverán. Hay que resolver los traumas, cambiar conductas o patrones de pensamiento, debemos reconquistar con herramientas psicológicas y meditación la sensación de seguridad.
Defines la fibromialgia y la fatiga crónica como tener «una antena demasiado sensible». ¿Qué le está pasando realmente a la energía de una persona a nivel mitocondrial y cómo puede empezar a recargar esa batería?
Imagina que agotador debe ser vivir en estrés continuo, tener activado 24 horas tu sistema de alerta y hasta el propio sistema inmunitario. Es tan desgastante que acaba afectando al funcionamiento de las mitocondrias y te deja literalmente sin “baterías”. Para empezar a recargar esas “baterías” hay que apagar esta inflamación crónica de bajo grado y cambias hábitos. Eso implica mejorar la relación con la luz, optimizar el ritmo circadiano del cuerpo, abandonar alimentos procesados y reconectar con la naturaleza
Nos ha llamado mucho la atención los conceptos de «callo solar» y «defendernos de la luz alienígena». ¿Cómo impacta la luz artificial de pantallas y fluorescentes en los síntomas y cómo debería ser una exposición racional al sol?
Si una persona con fibromialgia solo pudiera cambiar una cosa en su vida sin duda yo le diría que se centrara en optimizar la luz. Tres medidas: no perder un solo amanecer y salir al mediodía, evitar la luz azul artificial sobre todo desde la puesta del sol y por último usar una lámpara incandescente o de infrarrojos.
La exposición racional al sol implica exponerse a la luz del amanecer, media hora al mediodía y siempre que se pueda al atardecer. Hacerlo de forma progresiva para el cuerpo se adapte de la forma que cuento en el libro. . Evitar gafas de sol y crema solar artificial.
En tu obra hablas de la electropolución como «el tóxico invisible». ¿De qué manera sutil nos están robando la energía los dispositivos electrónicos y el wifi de nuestras casas sin que nos demos cuenta?
Cuando un alimento se estropea y se vuele tóxico huele mal y eso te induce a evitarlo, lo mismo ocurre con el agua sucia, sin embargo, las radiaciones electromagnéticas artificiales no huelen, no saben, no se sienten pero te dañan. Nosotros no las percibimos, pero nuestras mitocondrias si porque las daña físicamente. Todo lo que produzca inflamación, altere el equilibrio de los minerales y hormonas o disminuya la funcionalidad de nuestras mitocondrias acaba reduciendo nuestra capacidad de producir energía.
Nos pica mucho la curiosidad con un apartado del libro… ¿Nos podrías adelantar en qué consiste ese truco de «meter las pilas en la nevera» para recargar energía?
¿Sabías que el frio mejora la función de los semiconductores de tu teléfono móvil? Pues nuestro cuerpo también está compuesto de semiconductores como el colágeno. Y estos también trabajan mejor con frio. Lo mismo pasa con nuestras baterías, las mitocondrias. Que nadie se asuste no hay que meterse en hielo. En el libro explico cómo aplicar esto en la vida real sin sufrir.
Unes de forma muy interesante la ciencia con la mentalidad y la espiritualidad (gratitud, dopamina, oración). ¿Existe un respaldo neurocientífico de cómo el agradecimiento o la meditación cambian la química del dolor en el cerebro?
Cambian no solo la química sino hasta la cantidad de sustancia gris del cerebro en algunas áreas relacionadas con el dolor. Los neurocientíficos y los psicólogos llevan demostrándolo hace muchos años como ambos facilitan la plasticidad cerebral, es decir la capacidad de nuestro cerebro de cambiar, de aprender. Esto es básico para las terapias de reprocesamiento del dolor.
El «pánico al movimiento» es el pan de cada día de alguien con fibromialgia por miedo a desencadenar un brote. ¿Cómo se rompe ese círculo vicioso basándonos en tu afirmación de que el ejercicio cura?
Primero trabajando la seguridad, segundo con modificaciones del estilo de vida para recuperar energía, tercero con movimiento gradual con la técnica de pacing por ejemplo.
Hablas de las comidas que roban energía y mencionas «la desconocida importancia del deuterio». ¿Qué es exactamente el deuterio y por qué afecta tanto a las personas con dolores crónicos?
Es el peor enemigo de la fibromialgia. Es una variante del hidrógeno que tiene el doble de masa, es el doble de pesado y afecta a la energía total que una persona puede producir. Se relaciona con el dolor crónico porque aumenta la inflamación y la grasa visceral y sobre todo genera fatiga.
La permeabilidad intestinal y la microbiota (ese «segundo cerebro con goteras») están en boca de todos. ¿Qué relación directa hay entre un intestino permeable y la inflamación generalizada de la fibromialgia?
Un intestino permeable es una frontera a la que se le cuelan enemigos por todas partes. Esos enemigos llegan a la sangre y a los tejidos donde nuestros policías los detectan, y ahí se arma el lio.
En la segunda parte hablas de cómo somos «adictos a nuestras propias drogas» y de cómo producimos nuestros propios analgésicos. ¿Cómo podemos estimular de forma natural la farmacia interna de nuestro cuerpo para generar ese alivio sin depender de químicos externos?
Fácil y gratis. Sobre todo, con la exposición diaria al sol. En segundo lugar, con el ejercicio. En tercero con todas esas actividades que mencionamos en el libro como escuchar música, etc.
Abordas un tema muy duro pero muy real en el libro: «la soledad dolorosa» y cómo más afecto se traduce en menos estrés. ¿Hasta qué punto el aislamiento social o la falta de comprensión del entorno empeoran físicamente los síntomas de la fibromialgia?
Hasta el extremo de que si no se resuelven de alguna manera la curación es difícilmente alcanzable. En ocasiones hay que hacer el esfuerzo de unirse a un grupo, actividad de voluntariado, etc., que te de lo que el entorno te niega.
Dedicas un espacio a hablar de los nutracéuticos, pero los defines como «solo unas muletas». ¿Por qué no debemos ver los suplementos como la solución definitiva y cuál es su verdadero papel en el proceso de recuperación?
En el libro pongo ejemplos de suplementos que pueden ser útiles en circunstancias determinadas y en fatiga crónica y fibromialgia esto suele ser sobre todo al principio del tratamiento. Mi recomendación sería sobre todo utilizar agua baja en deuterio. Sin embargo, no podemos fundar nuestra esperanza en sustancias, aunque sean naturales porque no pueden solucionar la raíz del problema.
Hacia el final del libro escribes el apartado «Ahora empiezas tú». Tras leer toda la teoría y la ciencia detrás del dolor, ¿cuál es el primer paso, el más pequeño y fácil, que un paciente debería dar mañana mismo al levantarse de la cama?
Levantarse a ver la salida del sol y repetirse en ese momento: “¡puedo!.. y voy a curarme”.
>>> A lo largo de esta entrevista, Francisco nos demuestra que frente al aislamiento, la inflamación y la hipervigilancia, existen herramientas reales, accesibles e integrales para recuperar el control de nuestra vida.
«Libérate del dolor» no es solo una guía teórica; es una hoja de ruta práctica para dejar de ser rehenes del dolor y empezar a reprogramar la salud desde la raíz.
Agradecemos enormemente a Francisco por compartir su luz, conocimiento y experiencia con nosotros. Y a ti, que nos lees o escuchas: si estás atravesando este camino, recuerda que mañana hay un nuevo amanecer esperándote para dar ese primer paso. ¡Hasta la próxima!
* Libro LIBÉRATE DEL DOLOR
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* Artículo relacionado >>> 1ª Parte de Entrevista a Dr. Francisco Leal








